De ti...
Como comenté en el último post, esto es algo que hago de cuando en cuando pero que no publico... la razón que salga ahora es para compartir otra parte de mi, que es tan "peculiar" como el resto, pero que en definitiva es mía. Que lo haga post no se lo debo a quien me inspiró esta carta si no a quien con su "consejo" me dió un reto personal...
De ti...
La última vez que hablamos, me quedé pensando un rato en ti, en el momento que compartimos, en lo sorprendente que es para mi el hecho de que mi cuerpo tenga cuando está contigo, esas conductas que no es común que realice en circunstancias similares... Me dió la impresión que piensas que es algo típico de mi, de mis gustos, mis reacciones… fíjate que no, realmente he actuado de esa manera sólo al estar contigo… será la forma en que me tocas? Será la confianza que me das de darle rienda suelta a lo que pasa por mi mente? Será el deseo que se acumula a lo largo de tantas conversaciones mezclado con todas las preguntas anteriores? No lo sé, en realidad no se a que se debe, pero debo decirte que para mi es sencillamente especial y me alegra enormemente el hecho de experimentarlo de “tu mano”.
Me pareció divino el momento, no solo por la dedicación si no por la suerte de sometimiento… si, sometimiento. No es que me guste en la intimidad tomar un rol netamente pasivo pero el hecho que llevaras completamente las riendas le da para mi, una suerte de morbo, otra connotación más ancestral: una especie de sometimiento a tus deseos, a lo que quieras hacerme, a un sencillo: hago lo que tu digas, a un me dejo llevar por ti y por todo el placer que quieras darme… es increíble como es que la intimidad es la única que hasta los momentos me llevado en mi rol de mujer a “sentir” la totalidad de estas dos simples palabras “soy tuya”, haciendo que por unos deliciosos momentos, fuese de ti.
Divino estar contigo, divino ser de ti.
Me pareció divino el momento, no solo por la dedicación si no por la suerte de sometimiento… si, sometimiento. No es que me guste en la intimidad tomar un rol netamente pasivo pero el hecho que llevaras completamente las riendas le da para mi, una suerte de morbo, otra connotación más ancestral: una especie de sometimiento a tus deseos, a lo que quieras hacerme, a un sencillo: hago lo que tu digas, a un me dejo llevar por ti y por todo el placer que quieras darme… es increíble como es que la intimidad es la única que hasta los momentos me llevado en mi rol de mujer a “sentir” la totalidad de estas dos simples palabras “soy tuya”, haciendo que por unos deliciosos momentos, fuese de ti.
Divino estar contigo, divino ser de ti.



